| |
Los
movimientos culturales y las políticas culturales
en las regiones autónomas del Caribe nicaragüense
Presentación:
Los pueblos indígenas y comunidades étnicas de la Costa Caribe
de Nicaragua han logrado mantener vivas sus culturas en condiciones
sumamente difíciles y precarias.

Para hablar de cultura en la Costa Caribe, es importante analizar
y corregir concepciones erróneas sobre sus habitantes autóctonos.
Una es el desconocimiento de cómo están organizados (aún hoy se
cree que históricamente han sido nómadas). lo cual no contribuye
a comprender sus formas de organización comunitaria que da sentido
a su cosmovisión, vida social, económica y familiar; tampoco contribuye
a entender la lucha sostenida de estos pueblos por el derecho
a sus territorios; a la existencia de organizaciones democráticas
en las comunidades y los recientes esfuerzos por la institucionalidad
realizados al amparo de la Ley 28 o Estatuto de Autonomía para
los Pueblos Indígenas y Comunidades Étnicas de la Costa Atlántica
de Nicaragua (1987) y su Reglamento (2004) . Esta Ley, incorporada
a la Constitución Política de Nicaragua, fue alcanzada como una
demanda de los costeños que, con grandes conflictos y tensiones,
tomaron en serio las enormes expectativas que abrió ese fenómeno
popular de la Revolución Sandinista.
Otro error que parece fundamentar el abandono
de los gobiernos, es la creencia que los pueblos indígenas de
las Regiones Autónomas han permanecido aislados a través del tiempo.
Esto es cierto en relación con la otra parte de Nicaragua llamada
“el Pacífico”. Pero las sociedades costeñas han mantenido comunicación
e intercambios comerciales con pueblos de las costas centroamericanas
de tierra firme y del Mar Caribe. Han negociado y establecido
relaciones de poder con quienes se acercaron a nuestras costas
con afanes explotadores y por conflictos hegemónicos y geopolíticos.
No ignoran (y lo han guardado en su historia a través de la tradición
oral) cuáles fueron las pretensiones de los invasores, los daños
que sufrió su medio ambiente, las influencias de dominación que
ejercieron y que determinaron una estratificación social forzada
que dio forma a una cultura dañada que imponía a una etnia sobre
la otra. Finalmente debemos no se puede olvidar jamás, la imposición
de una economía de enclave de los Estados Unidos, los daños irreparables
a la tierra, a la naturaleza y a la gente y la sumisión y entrega
de los gobiernos nacionales.
Las culturas indígenas y étnicas históricamente
han sobrevivido entre “dos fuegos”, de intereses foráneos o de
intereses de voraces políticos nacionales que han visto a la Costa
como un botín.
Vale la pena saber que los pueblos indígenas
y las comunidades étnicas conservaron en sus culturas la capacidad
de comunicación interétnica, de diálogo y de consenso. El respeto
a la diversidad, a la vida comunitaria y la cosmovisión integral
del ser humano y el medio ambiente. Conservaron sus lenguas y
la mayoría se hizo plurilingüe. Solamente la lengua garifuna fue
absorbida por el creole y el rama al iniciar su revitalización
en la década de los ochenta, tenía 24 hablantes aproximadamente.
También es fundamental conocer que los pueblos
y comunidades étnicas de la Costa trabajaron duro, sufrieron intensamente
por conservar sus culturas. Hechos como permanecer en territorios
donde el clima y el medio ambiente hacen de la vida un desafío;
la decisión de pueblos enteros de remontarse a las profundidades
de la selva para no ser dominados y absorbidos. La práctica de
sus idiomas cotidianamente a pesar de la imposición extranjera
y religiosa obligándolos a hablar en inglés o en la lengua de
otra etnia. La creación del creole como lengua nueva de las comunidades
étnicas afrocaribeñas.
Hoy por hoy, la existencia legítima de los gobiernos autónomos
con sus instituciones, aun precarias e inexpertas, representan
un proyecto que impulsan los costeños con mucha esperanza. La
autonomía no la ven como un fin, sino como un instrumento para
revitalizar y fortalecer sus culturas. Estos propósitos todavía
no han sido tomados en serio por los gobiernos nacionales. No
han respetado la Ley, tardaron dieciséis años para reglamentarla,
no han descentralizado correctamente ni han destinado los presupuestos
necesarios. Los partidos políticos nacionales han llevado sus
negociaciones amañadas y corruptas como únicos métodos de interacción
con las organizaciones políticas costeñas.
Las personas que actualmente visitan la Costa Caribe pueden notar,
en medio de la evidente pobreza crítica, el movimiento de la gente
de los lugares, atendiendo una diversidad de convocatorias (reuniones,
asambleas, conferencias, etc.) buscando caminos para consolidar
la autonomía en un ambiente de armonía y de respeto interétnico.
Es sorprendente cómo los costeños han trabajado en la elaboración
de documentos de planificación estratégica y proyectos concretos
para el desarrollo de sus regiones autónomas. Además ya se cuenta
con una buena cantidad de profesionales formados con visión de
las realidades específicas de los costeños.
En los últimos años se han realizado publicaciones, investigaciones,
recopilaciones de leyendas, cuentos, poesía. Estudios sobre las
culturas, sobre demarcaciones territoriales, gramáticas y diccionarios
elaborados con especialistas autóctonos de las comunidades que
han sido capacitados en las universidades regionales bajo la guía
de expertos lingüistas internacionales.
Movimientos indígenas, étnicos, de mujeres, niñez, discapacitados,
gremiales, religiosos, etc. trabajan a favor de sus sectores como
hormiguitas, en un proceso de apropiación de su régimen de autonomía.
Los Costeños:
En las Regiones Autónomas de Nicaragua habitan
tres pueblos indígenas: El pueblo Mayangna: que reúne a los tawashkas,
los panmahkas y los twahkas. El pueblo Ulwa. Y el pueblo Miskitu
que reúne a los tawira y a los wankis. Junto a estos pueblos han
vivido por siglos tres comunidades étnicas: la comunidad Kriol,
(Creole o afrocaribeña) de origen africana, la comunidad garífuna
de origen afrocaribeña y la comunidad mestiza llegada del Pacífico.
Estas poblaciones representan el 52.6% del territorio nacional,
12% de la diversidad cultural, alto potencial de desarrollo sostenible,
aportan el 6.3% al Producto Interno Bruto. Políticamente y territorialmente
son habitantes de dos regiones: La Región Autónoma Atlántico Norte
y la Región Autónoma Atlántico Sur.
La Cultura según los
Costeños:
Manera como la gente, de forma tradicional ha
ido desarrollándose, intercambiando sus buenas prácticas y costumbres
para la construcción armoniosa de los pueblos.
La cultura se ve desde los diferentes pueblos y comunidades, no
globaliza. Son las propias formas de ver la vida, los valores,
la convivencia, el consenso, el respeto y también los tensionamientos
y las dificultades. La cultura involucra la capacidad de realizar
un proceso de reconocimiento que muchas veces es traumático, pero
que siempre conduce a juntar a los pueblos y comunidades para
continuar el camino hacia la construcción armoniosa de una sociedad
justa y equitativa.
Los Movimientos Culturales:
El gran movimiento cultural de las regiones autónomas
es el Proyecto de Autonomía que surge como producto de la concertación,
de una negociación por la paz: plasma aspiraciones y sueños ancestrales.
Este movimiento cultural pertenece a todos los nicaragüenses,
porque es a través de la Ley de Autonomía que por primera vez
en la historia se consigna que ese enorme territorio llamado Costa
Atlántica es parte de Nicaragua en condiciones de respeto e igualdad,
al reconocer la naturaleza multiétnica y pluricultural de la Nación
en contra del etnocentrismo que legitimaba una identidad nacional
mestiza, católica, hispanohablante del Pacífico.
El espíritu del Proyecto de Autonomía no nace a partir de la Ley,
está presente en la historia de los pueblos indígenas y comunidades
étnicas de la Costa Caribe. Resume las aspiraciones y esperanzas
que han sido expresadas en el tiempo y en distintas formas.
Los principios fundamentales para implementar el desarrollo regional
autonómico con identidad, plantean el ejercicio de la interculturalidad
y la revitalización de la cultura, la autonomía, los derechos
colectivos y el territorio, la participación social y ciudadanía
multiétnica, la integralidad y equidad y la descentralización.
Aunque estos principios ya son parte de las leyes de la República
y de ellos se derivan acciones estratégicas que constituyen en
su conjunto todo un movimiento cultural hacia el logro de auténticos
gobiernos autonómicos regionales.
Logros del Proceso de Autonomía:
En diecisiete años se ha logrado que los ciudadanos
costeños hicieran una definición clara de los pueblos indígenas
y comunidades étnicas existentes en la Costa, ha surgido una sociedad
civil organizada, participativa y pluralista que no toma en cuenta
solamente los derechos individuales, sino también los derechos
colectivos de las comunidades y pueblos, organismos en favor de
los derechos humanos y movimientos sociales de mujeres, niñez,
adolescentes, discapacitados, gremiales, religiosos, etc. trabajan
para lograr sus fines y objetivos con elementos culturales de
la región. Se han instalado los gobiernos y consejos regionales,
los gobiernos municipales y las alcaldías se han fortalecido.
Especialmente quiero referirme a las universidades –sobre todo
URACCAN- que en diez años han realizado una labor invaluable en
el campo de la formación, de la investigación y como guías y promotoras
en el proceso autonómico.
Ya están bajo la responsabilidad de los costeños
los sistemas de salud, educación, de gestión para legalizar la
propiedad comunal y el uso oficial de las lenguas autóctonas.
En la búsqueda de una autonomía cultural, en el año 2001 se logró
la descentralización de la educación instaurándose el Sistema
Educativo Autonómico Regional (SEAR) “un modelo alternativo basado
en los principios autonómicos, de interculturalidad, solidaridad
y equidad de género, un modelo que asegure la permanencia de los
fundamentos vitales de los pueblos caribeños, su lengua, su cultura,
apoyado esto a su vez, de programas de rescate y revitalización
cultural.” que abrió nuevas perspectivas y un espacio auténtico
para una acción educativa que permite a las etnias influir en
el diseño de su educación según sus propios principios. Guiando
apropiadamente esta nueva práctica educativa esta URACCAN, los
Comités educativos de los Consejos Autónomos y los líderes e instancias
de las comunidades que aportan y contribuyen a la reafirmación
de la lengua y de la cultura. El patrimonio lingüistico se ha
fortalecido con el nacimiento de una tradición de investigaciones
de las lenguas realizadas por los propios hablantes.
La Educación Intercultural ya está considerando la producción
literaria. Ya hay quien escriba y ya hay quien lea. Ya existen
generaciones que desde las primeras letras han ido creciendo familiarizados
desde la escuela con elementos de su cultura como el orgullo de
su idioma, por su tierra, por sus raíces. No puedo dejar de mencionar
el trabajo del Dr. Germán Romero autor de importantes investigaciones
sobre la Costa y de la Historia de la Costa Caribe de Nicaragua.
También se descentralizó la salud y se puso en práctica el Modelo
Autonómico de Salud que combina la medicina llamada científica
con las buenas prácticas de salud comunitaria para lo que cuentan
con centros de investigación sobre la cultura y prácticas de la
medicina tradicional.
Debo mencionar la Ley de Demarcación Territorial (445) que es
un enorme avance histórico a favor del ejercicio del dominio de
las comunidades indígenas y étnicas sobre sus territorios. Se
reconoce la propiedad colectiva de la tierra a la par de la propiedad
privada. Por medio de esta Ley se está viendo lo relacionado a
la coherencia entre las divisiones político administrativas municipales
y los límites territoriales establecidos por los pobladores indígenas.
La armonía que deberán tener las estructuras y formas organizativas
ya institucionalizadas con una estructura formal de organización
indígena. Plantea grandes desafíos y retos.
En la costa todos los movimientos culturales están inspirados
en el proceso autonómico y la mayoría practica su liderazgo y
se organiza en sus formas tradicionales para no perder su identidad
socio-cultural. Existen desde las organizaciones sectoriales representativas
de diversos segmentos de la población a quienes vemos haciendo,
completando, impulsando lo que las instancias formales del Estado
nacional o regional no ejecutan; ellas articulan planteamientos
y propuestas para abordar los problemas y sus soluciones en el
marco de la autonomía regional.
También se han fortalecido las organizaciones comunitarias caracterizadas
por su propia manera de manifestarse, sus propias normativas y
sus propios líderes que responden a la comunidad. No hay líneas
verticales de coordinación o mando a nivel regional. Sus agendas
tratan problemas o conflictos de interés de sus comunidades y
son objeto de negociación y consenso.
La Cultura Rama:
El caso de los Rama posiblemente representa la
más dramática de las luchas de un pueblo porque su cultura no
muera. Es el pueblo indígena más pequeño de la Costa Caribe, viviendo
en condiciones de tremenda vulnerabilidad en dos localidades llamadas
Rama Kay y Punta de Águila en la Región Autónoma Atlántico Sur.
Durante tres siglos los misioneros moravos los forzaron a comunicarse
en inglés, sin embargo en el silencio de la selva o cerca del
mar conservaron, su cultura y su especificidad amerindia.
La puesta en marcha del Proyecto de Autonomía que “reconoce los
mismos derechos a todos los pueblos indígenas y comunidades étnicas
de la región, de la más grande a la más pequeña, de la más poderosa
localmente a la más pequeña y marginada” favoreció a los Ramas
y en 1985 el gobierno de Nicaragua acogió la demanda de los costeños
para implementar un proyecto de rescate de la lengua y la cultura
Rama. La propuesta implicaba el empoderamiento de la comunidad
rama para reclamar un lugar digno en la sociedad nicaragüense.
Para ese tiempo quedaban pocos hablantes de la lengua y se sabía
poco de ella.
El Ministerio de Cultura, el gobierno regional
y lingüistas internacionales solidarios se propusieron “aceptar
los sueños de la gente y hacerlos realidad”. Bajo la guía de una
sabia mujer, Miss Nora Rigby (1923-2001), los Rama lograron la
documentación de su lengua en rama, español e inglés. Miss Nora,
indígena y anciana tenía clara conciencia de su trabajo en el
rescate de un pedazo de la historia de su pueblo para la humanidad.
“Habló con los maestros bilingües de Bluefields de su lengua rama,
hizo entrevistas de radio, participó en videos y talleres trabajando
con equipos de investigación en la Universidad de Oregón E.U.A,
en reuniones oficiales con el Ministerio de Educación y el Programa
de Educación Bilingüe, con políticos nacionales que fueron incapaces
de asegurarle un salario mínimo por asistir diariamente durante
ocho años a dar clases de Rama en la escuela de Rama Kay aplicando
creativamente su propia pedagogía..
Miss Nora quien “llegó a pensar que quizá, como decía su marido,
había píldoras para aprender a leer”, logró cumplir su misión,
no sin antes haber reclamado la autoría en los escritos sobre
el rescate de su idioma y haber visto, con plena satisfacción,
publicado un artículo en rama en el periódico de Bluefields.
La lengua ha empoderado a sus hablantes, hablan su idioma en público
y se sienten capacitados para expresar desde sus propias representaciones
y valores, sus necesidades, su realidad social. Los Rama tienen
un comité de investigadores voluntarios que trabajan aportando
a su idioma con léxicos y contenidos. Poseen diccionarios, gramática,
historia y recopilaciones de leyendas y canciones. El Walagallo
es la expresión cultural más conocida por otros públicos.
La Cultura Afrocaribeña.
La cultura afrocaribeña es muy rica y su proyección
ha calado en todos los pueblos y comunidades étnicas. Su lengua,
el kriol o creole se habla en Bluefields, Rama Cay, Pearl Lagoon,
Orinoco, Corn Island y Bilwi. Esta lengua tiene producción literaria
en otros países caribeños; en Nicaragua desde el año 2001 se está
trabajando en la elaboración de una gramática y un diccionario
con la variante kriol nicaragüense.
Desde su incorporación en los programas de educación intercultural
bilingüe esta lengua ha recobrado importancia significativa. Culturalmente
los afrocaribeños han elevado su autoestima, ya tienen conocimientos
científicos que demuestran el valor independiente que tiene el
kriol con respecto al inglés.
Entre los aportes culturales de la etnia kriol
están las danzas, el arte, la música y sus instrumentos, la comida.
Sobresale el Palo de mayo (May Pole) una tradición artística cultural
de Bluefields que responde a las costumbres y expresiones culturales
afrocaribeñas en los tres últimos siglos.
Esta festividad, celebrada en diciembre para recibir el Año Nuevo
y en mayo para darle la bienvenida a las lluvias y al inicio de
las cosechas, según las investigaciones sobre sus orígenes tienen
influencia inglesa y africana. Al comienzo fue una gran expresión
cultural en la cual la danza jugaba un papel importante, pero
también se cantaba de casa en casa y se brindaban platillos y
bebidas con recetas propias con el ánimo de compartir y fortalecer
la solidaridad interétnica. El Palo de Mayo es un acto colectivo
una comunicación entre músicos, bailarines, solista y público.
Es un culto al árbol y a la fecundad. Sus canciones son mensajes
testimoniales, cantos de denuncias de abusos, vicios e hipocresía:
“Nadie escapaba; no se respetaban nombres. Por ejemplo, si alguien
cometía una falta, no importaba de quién se tratara, en cualquier
noche de mayo podría escuchar su nombre y apellido en una melodía
de Palo de Mayo, que denunciaba lo que fuera desde un delito hasta
una infidelidad conyugal” (Profesor Hugo Sujo, historiador).
Los moravos satanizaron y consideraron paganas
las formas de realizar su acción de gracias por las lluvias y
cosechas y otras costumbre no cristianas de los costeños, como
los rituales de los muertos o velorios y las prácticas para sanar
las enfermedades (sukias o las llamadas ciencias ocultas por la
medicina occidental). Con el propósito de acabar con sus valores
y con la herencia africana trataron reducir la expresión cultural
a una danza inglesa (el árbol encintado). Quedó establecido como
decente el baile inglés e indecente el baile africano que a pesar
de la condena religiosa, perduró hasta nuestros días con ciertos
elementos del primero. Muchos pueblos y comunidades de la propia
Costa Caribe no conocían el Palo de Mayo. La década de los ochenta
sacó la tradición del marco comunitario y la lanzó al público
con su música y sus danzas palomayeras en una especie de carnaval
con comparsas en las principales calles de Bluefields (Mayo Ya),
convirtiéndose en la expresión por excelencia del folklore costeño
que se propagó hacia el pacífico, centro y norte del país, contagiando
a la población mestiza y a los extranjeros que conocieron de sus
existencia en Nicaragua o en otros países donde los grupos musicales
tuvieron oportunidad de interpretar sus bailes y canciones.
En los últimos años la celebración del Palo de Mayo no ha recibido
apoyo institucional como expresión cultural. Ha sido promovido
por el Instituto de Turismo como un carnaval y se le han incluido
carrozas. La responsabilidad ahora es fortalecer su esencia y
significado para evitar que el afán turístico lo convierta en
un mero objeto de diversión comercial.
La Cultura Mayangna.
A los mayangnas se le prohibía hablar en su lengua
en público. En contra de la misión racista y discriminatoria de
la Iglesia Morava sus culturas no fueran absorbidas. Para la década
de los ochenta se calculaba una población de solamente 5,000 mayangnas.
Como he expuesto anteriormente este pueblo tiene variantes lingüísticas
que ya han sido investigadas y documentadas. La única forma de
que se extingan sería con la desaparición de sus hablantes lo
cual es muy por su tesón y su dedicación cotidiana junto al esfuerzo
de las incipientes instituciones regionales. Este pueblo, con
características de pureza étnica está formado por hombres y mujeres
incansables en la defensa de su cultura, sus territorios y su
lengua. Actualmente hay un buen contingente de profesionales mayangnas.
La cultura Mískitu:
El idioma mískitu sigue cumpliendo su misión
histórica de lengua franca y la que tiene más poder por su proyección
y número de hablantes. Poseen su gramática y un diccionario con
definiciones en el idioma indígena que es único en América.
Las expresiones culturales miskitus han permanecido. Su cosmovisión,
sus danzas y artesanías, la poesía perdurada a través de las canciones,
las investigaciones sobre las tradiciones y prácticas y la artesanía
en madera muy representativa de la cotidianeidad de la gente.
Este pueblo ha logrado publicar en su idioma. El Bilwi es notable
la Revista Tininiska que ha recopilado poesía mískitu. Igualmente
en Wani, revista del Centro de Investigaciones de la Costa Caribe
se han publicado profusamente artículos sobre la cultura mískitu
en su idioma. Estos esfuerzos no han hecho posible que los miskitos
desarrollen todavía una tradición literaria pese a que su idioma
es hablado por más de cien mil hablantes y su sistema de escritura
es centenaria, lo que indica que para escribir se necesita de
promoción y recursos materiales y financieros. Es decir de una
política nacional.
Conclusiones:
Los costeños tienen profundos conocimientos sobre
la dominación y los conflictos históricos en sus territorios.
La herencia cultural de los pueblos indígenas y comunidades étnicas
de las 2 regiones autónomas de la Costa Caribe se ha transmitido
ancestralmente a través de la tradición oral La música ha jugado
un papel fundamental en el mantenimiento de la creación y de la
capacidad para hacer prevalecer las tradiciones y las lenguas.
Las leyes consignan derechos culturales que no se plasman en las
planificaciones ni en los presupuestos. Es urgente: Continuar
con el rescate de las lenguas. Promover las artes en las regiones
autónomas. Ampliar las traducciones en las lenguas costeñas tanto
de autores autóctonos, nacionales e internacionales. Realizar
concursos y crear y otorgar premios nacionales para a incentivar
la sensibilidad y la creatividad de los pueblos indígenas y las
comunidades étnicas. Implementar políticas públicas para convertir
la multiculturalidad nicaragüense en un valor supranacional.
Managua, Mayo de 2007. |