Hacia una “revolución de la razón” América Latina debe caminar

 

Hacia una “revolución de la razón”

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El pensamiento magistral del doctor Alejandro Serrano Caldera sobre la filosofía política de la razón crítica tiene un nuevo contenido, tiempo, escenario y marco teórico en su III Volumen América Latina ante la razón filosófica, el cual será, presentado este 8 de junio a las 6 PM, en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío.

Arnulfo Agüero

Las sociedades deben de encaminarse hacia una filosofía política de la razón crítica, concertada en diálogos, criterios racionales, el estado de derecho, la voluntad colectiva, la educación, y las realidades propias, de lo contrario estaremos regresando al pasado que se repite, reflexiona el doctor Alejandro Serrano Caldera en sus escritos filosóficos y políticos.

Jurista, profesor, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, ex miembro del Comité de Derechos Humanos de la ONU, ex embajador de Nicaragua ante la Organización de las Naciones Unidas, ONU, entre otros cargos nacionales e internacionales, han sido parte de sus acreditaciones.

Pero destaca su perfil de escritor durante más 35 añosde su vida. Esto ha significado haber publicado 24 libros, muchos de ellos recogidos en sus OBRAS estructuradas hasta el momento en tres volúmenes —los que le han venido a marcar el camino hacia una “filosofía de la razón critica”.

Sus primeros dos volúmenes, Los escritos filosóficos y políticos I y II, disertan en su análisis desde la revolución socrática, pasando por la revolución racionalista, y unos 20 pensadores contemporáneos; su segundo tomo aborda la crisis de la modernidad, las contradicciones del racionalismo, la salida de la modernidad en crisis, y la posmodernidad.

En el III Volumen América Latina ante la razón filosófica Escritos sobre el pensamiento la política y la cultura nicaragüense,trata sobre los pensamientos universales de filosofía y política, trasladados a Latinoamérica y Nicaragua de tiempos recientes, donde el filósofo enfoca losgrandes acontecimientos, como marco teórico de su filosofía política contemporánea.

Pero… ¿qué es lo que se busca?. Sobre este contenido estructurado, Serrano contesta: busco fortalecer el pensamiento en Nicaragua y América Latina, por lo que se debe de abrir un mayor espacio a lo que es el pensamiento, la razón crítica, y la filosofía.

Según estudios de este prominente filósofo nicaragüense desde la independencia de España, las sociedades latinoamericanas actuales mantuvieron sus esquemas teocráticos y feudales a pesar de que tomaron el constitucionalismo europeo, francés, y lo trasladaron al papel del constitucionalismo latinoamericano.

Y así “nacen nuestras sociedades fruto de una esquizofrenia, que fue la partición entre el mundo real, político, social y económico que era feudal, teocrático, y un mundo moderno que está en las constituciones y el derecho”, explica.

En este conversatorio con el doctor Serrano, sostenido en la biblioteca de su residencia, tratamos de abordar aspectos relevantes de la historia, el derecho, la política, las crisis, y la razón filosófica para nuestras sociedades latinoamericanas y en particular la nicaragüense, vistos, por Serrano, como los grandes acontecimientos universales del pensamiento.

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Doctor Alejandro Serrano Caldera en su biblioteca

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Una filosofía estructurada en tres volúmenes

Estamos, no ante un libro, sino ante tres volúmenes sobre una nueva concepción de la obra filosófica en Nicaragua. Sin duda, doctor Serrano, esto marca un hito para nuestra historia del derecho, la razón y la filosofía.

Bueno, estos tres volúmenes responden a la idea de organizar y sistematizar mi obra filosófica, y mi obra en general, se espera un cuarto volumen dedicado a mis estudios jurídicos, a los escritos sobre el derecho.

Lo que significa que no es una simple recopilación de libros obedeciendo a un criterio bibliográfico y cronológico, sino que responde a la idea de organizar lo que está escritoen 24 libros publicados hasta ahora, además de ensayos, artículos, conferencias y otros escritos, organizados bajo ejes temáticos.

Entonces el primer criterio es organización por temas, más que por agrupamiento o recopilación; entonces si un tema está en varios libros se va a ellos, se toma, organiza y estructura.

Otra idea prioritaria de la obra, es tocar temas universales del pensamiento: en el primer volumen están Los escritos filosóficos y políticos I, en donde estudiamos desde Sócrates, y lo que significó la “revolución socrática”, de hace 2500 años, hasta llegar a filósofos contemporáneos como Leopoldo Zea, fallecido en 2004, o como los franceses Jean Paul Sartre, Albert Camus…

Es decir hay un recorrido como por 20 pensadores; y también este I Volumen trata de que forma la filosofía se ha relacionado con la política. O, de qué manera está planteado el dilema: de que si los hechos son la realización de las ideas, o si las ideas son la explicación de los hechos, o si entre ideas y hechos hay una retroalimentación y una dialéctica, que es de alguna manera lo que sostengo a lo largo de mi obra.

En el volumen II, se continúan Los escritos filosóficos y políticos,es decir: la crisis de la modernidad, las contradicciones del racionalismo, la salida de la modernidad en crisis, la posmodernidad, una serie de temas. Y luego una última parte dedicada a los estudios sobre la universidad, sus valores y experiencias.

Este tercer volumen, el titulo mismo indica su intención: América Latina ante la razón filosófica. De alguna manera en este volumen toda la reflexión que hemos venido haciendo del pensamiento filosófico universal lo trasladamos hacia América Latina y Nicaragua, pero no con la idea de crear una filosofía latinoamericana o nicaragüense, sino enfocar los temas universales desde una situación espacio-temporal, especifica, desde un lugar como el nuestro.

Es decir, Nicaragua y América Latina, si bien se tocan temas de estos lugares en la obra, son más que nada el sitio, donde el actor, el filósofo, enfoca los grandes acontecimientos de carácter universal del pensamiento. Esa es la idea.

Ahora, con esta idea fundamental se pasa a un segundo orden de ideas no menos importantes, movido por una razón pedagógica para explicar un poco tu pregunta.

¿Qué es lo que se busca?. Se busca fortalecer el pensamiento en Nicaragua y en América Latina. Abrir un espacio a lo que es el pensamiento, la razón, la filosofía. Nuestro país, y nuestro continente riquísimo en lo que se refiere a la sensibilidad, a la estética, literatura, la pintura, música, no ha tenido ese mismo desarrollo en el campo del pensamiento, de la razón crítica y la filosofía.

Universidades deben abrir puertas al pensamiento filosófico en vez de cerrarlas

Usted tocó un punto muy importante para Nicaragua, que es abrir espacios. Paradójicamente, universidades han cerrado sus puertas a la carrera de filosofía; entonces: ¿qué interés puede tener este III volumen para Nicaragua, y de paso para Latinoamérica?

A mí me parece, que de alguna forma refleja los hechos concretos de nuestro país, y de América Latina, la importancia del pensamiento y de la filosofía, no se puede sencillamente prescindir de ellas.

El ser humano, lo sepa o no, lo quiera o no, es constitutivamente filosófico, porque siempre se está haciendo preguntas sobre las cosas, para tomar sus decisiones buenas o malas; entonces el cierre que hubo en secundaria y las universidades creo fue un error, cuando en secundaria eliminaron los estudios con un “argumento”, un pretexto. Cuando pregunté en aquella ocasión y escribí una serie de artículos reclamando por el cierre, dijeron, “que se cerraron los estudios filosóficos y humanísticos para fortalecer los estudios científicos y técnicos”, recuerdo que les dije: que no se fortalecen los estudios científicos y técnicos suprimiendo, los estudios humanísticos, aquellos se fortalecen fortaleciéndolos.

Es decir mejorando los estudios científicos y técnicos, programas, formación de los catedráticos, aquellos métodos de estudios, bibliografías, realizando experimentos, etc., no eliminando las humanidades. Por otro lado, no hay que olvidar que las ciencias y las técnicas son humanidades, son producto del espíritu humano y su creatividad.

No obstante cabría señalar que en algunas universidades, la UCA por ejemplo, han reabierto los estudios filosóficos y humanísticos.

Usted en más de una de sus cátedras ha señalado que ha faltado el siglo de la “revolución racionalista”. Explíqueme un poco esta aseveración.

Con la independencia se adoptó el derecho europeo moderno, producto de la revolución racionalista el que se superpuso a una sociedad premoderna y cuasi feudal. Se moderniza el derecho constitucional, pero al mismo tiempo se mantiene una sociedad feudal y medieval; entonces se dan al inicio de las repúblicas y nuestros estados naciones, unas contradicciones que no han sido superadas por la falta de ese proceso del pensamiento y la razón, y por la adopción acrítica de un modelo legal.

Se toma el modelo legal moderno, sobre todo para insertarlo en una sociedad premoderna. Se dice lo que no se hace para hacer lo que no se dice, y aquí nacen nuestras sociedades fruto de una partición entre el mundo real, político, social y económico que era feudal, teocrático, y un mundo moderno que está en las constituciones y el derecho.

Hay dos mundos que no se corresponden, y parte de eso ha sido el problema que trato de explicar a través de mis obras: ese proceso de ajuste entre la realidad premoderna y el derecho moderno, con todos los defectos que este pueda tener, pero que está estructurado sobre los criterios racionales ilustrados de la filosofía del derecho, que trata de la separación de poderes, subordinación del poder a la ley, generalidad y universalidad de la ley, principios de igualdad, etc.

Pero se trata también, y es la segunda parte de la reflexión, no solo de copiar el modelo europeo, sino de racionalizar ese modelo, a la vista de la realidad concreta de este país, y de América Latina; es decir asumir esa realidad y de alguna manera ir buscando los puntos de integración del mundo real y el formal, adoptado por las clases dominantes antes mencionadas. Este es uno de los problemas de fondo tratado en este volumen.

La “revolución tecnológica” convive con varios mundos

Usted habla de las situaciones históricas, sociales y políticas de América Latina. En Nicaragua he visto casos en donde “la fibra óptica se une a las ruedas de un carretón de caballos”. Es decir he visto gente sencilla, vendedores en carretones, con un celular con tecnología de punta. ¿Cómo se explica ese fenómeno de tecnología y subdesarrollo?. Esto es paradójico.

Esto te revela que Nicaragua no es un mundo, sino varios mundos. Nicaragua no es una etapa, sino varias edades de países… Esto es parte del estudio de estos fenómenos, pero claro con las diferencias de grados de cada país dependiendo de su nivel de desarrollo. Vos ves en Nicaragua varias etapas en una sola: vas al campo y ves formas primitivas de cultivar, pero otros sectores trabajan con tecnología de punta, mientras uno está arando con el buey, en otro lado estás con todo el adelanto de la tecnología, la cibernética, la telemática, la electrónica, todo lo que es la revolución tecnológica.

Entonces tenés ahí dos mundos, pero también tenés dos mundos en una sola persona. Ves a una persona…, me pusiste el ejemplo, en el que va una persona a bordo de un carretón y hablando con un celular, eso te refleja que lo que ha faltado en nuestro país son los procesos de síntesis. Los procesos de integración, claro todo esto va a ir avanzando, indudablemente la tecnología le va a ir dando espacio a los otros terrenos y se va a ir dando un proceso de adaptación a los otros terrenos que lleva un tiempo que será corto o largo dependiendo de las circunstancias.

Pero si se aplica este mismo razonamiento se extrapola al caso del derecho, la política y la sociedad, y se parte de lo que acabo de decir que es uno de los tema de desarrollo del Volumen III, vemos que aquí lo que se produjo fue la adopción de un derecho moderno, que está en el constitucionalismo francés sobre todo de 1791, separación e independencia de los poderes, subordinación del poder a la ley, principios de legalidad, universalidad de la ley, todos somos iguales ante la ley, a una sociedad estructuralmente desigual, a una sociedad patriarcal, se traslada al poder político estatal, a una sociedad premoderna, no solo en su tecnología, sino en la visión de las cosas.

Hay dos mundos al igual que en el ejemplo de la tecnología y subdesarrollo que acabas de poner, y el problema reside en que esos dos mundos no coinciden, y chocan con frecuencia. ¿Qué es lo que ves? Que el poder manipula el derecho, o lo violenta, ¿por qué?, porque no hay en quien ejerce el poder, ni en la sociedad general, la idea de que el derecho es un sistema de límites al poder como un concepto racional. Sino que existe la idea que el derecho es instrumento del poder, para fortalecerlo, y para darle visos de legalidad a lo que no lo tiene.

El proceso de acercamiento de estos dos mundos es difícil, pero indudablemente se va produciendo paulatinamente, y el papel de la razón es adaptar la realidad a las instituciones y las instituciones a la realidad; es decir aplicar la razón no únicamente copiando un texto constitucional y usando el poder en beneficio del mismo poder, ni únicamente tampoco copiando la razón europea sin ninguna crítica, ni reflexión; sino abocándote a reflexionar el problema, a discutirlo, y buscar la mejor forma de adecuación entre realidad y derecho, entre instituciones y fuerzas políticas. Un poco esa es la temática.

La educación y la no violencia: una solución colectiva

Ya que tocó el elemento del poder y la violencia me gustaría me formulara las posibles salidas a esta crisis de luchas sociales.

Para mí lo esencial y visto desde una perspectiva que trasciende la coyuntura de lo inmediato y cultural, es la educación. Es decir la educación tiene que llevarnos a tomar conciencia colectiva de que el poder es lo que la ley dice que es el poder. De que el derecho es un sistema de límites al poder, de que las instituciones son la causa, el origen, y cauce, dentro del cual el poder se ejercita. Y de que la ley es producto de la voluntad colectiva y de la voluntad general.

Mientras estos conceptos no los tengamos racionalmente claros, mientras no sean parte de nuestra propia identidad, valores, percepción de la sociedad y mundo en que vivimos, siempre estaremos repitiendo la historia y siempre veremos una especie de repetición constante que la he asimilado a la metáfora de la bicicleta estacionaria, aquella que sirve para hacer ejercicios, que gira alrededor de un eje pero que no camina; entonces el pasado se nos vuelve futuro, porque lo que pasó regresa.

Mientras no se logre racionalizar este problema, en primer lugar, y después de racionalizado integrarlo en los valores propios de la colectividad; el problema continuará pues no solo hay caudillismo porque hay caudillos, sino que hay caudillos porque hay una sociedad que los produce.

Mientras esto no sea un fenómeno colectivo, no esperemos que los problemas de abusos del poder se corrijan esperando que los que llegan al poder se convenzan ellos solos… ¡claro!, que esa es una de las partes, que se sometan a la ley, a la alternabilidad; sino que también la sociedad misma tenga estos valores, como valores propios de su colectividad. Es decir que estén racionalizados, y que estén internalizados en sus concepciones identitarias de lo que debe ser el poder, el derecho, la razón la sociedad.

Ahora esto no se consigue de la noche a la mañana, sino que es un proceso largo, que viene desde 1821, pero en donde hay avances, a pesar de que se repitan los hechos históricos. Yo creo que cada vez va creándose una conciencia mayor acerca de esto que acabo de decir, y en este sentido mis obras pretenden ayudar en algo modestamente.

La violencia no es una solución a esto. Porque la violencia se ejercita en un hecho muy concreto, de un grupo contra otro grupo, de un sector contra una persona y su sector que lo apoya, pero luego viene este nuevo grupo al poder y como las condiciones cualitativas racionales no han cambiado, el hecho se vuelve a repetir.

Si revisamos nuestra historia eso es lo que hemos visto. La violencia no es la solución, la violencia lo que hace es sustituir un escenario por otro, sustituye una persona por otra, un grupo por otro, pero los elementos esenciales constitutivos de esa persona o grupo siguen, siendo los mismos porque no ha cambiado en la colectividad la visión, la razón, la categoría que se tiene sobre el poder y el derecho; sobre el pensamiento, sobre la razón.

Y porque esto todavía no es un valor colectivo; es decir: hasta donde la colectividad ve la razón y el derecho como limitaciones al poder, o hasta donde simplemente es la ley un instrumento del poder; entonces esto es un proceso educativo y cultural, fundamental, de fondo, que se supera no con la violencia.

Violencia engendra violencia, y es repetitiva. La relación causa y efecto vuelve a repetirse; nuestros futuros son nuestros pasados, el futuro es el pasado que vuelve, aunque sea con otro nombre, y persona. Entonces el punto no es tanto personal, ni recurriendo a la violencia, repito y reitero, la violencia no es solución.

Apuntando a lo que ha estado diciendo en algunos puntos, veo sus ideas como en un laboratorio o campo de investigación usando la razón, las teorías, las tesis, las antítesis; en todo ello hay una argumentación razonada basada en el conocimiento. Ahora pasando a la praxis, Usted tiene el proyecto de una Nicaragua Posible, pero vista desde el sentido de una “revolución de la razón”. ¿Cuál es su comentario?.

Llamémosle así, (“revolución de la razón”)tal como le has llamado. Creo que es adecuado y que recoge la idea, y ese ha sido el esfuerzo de mis libros; pero también de mi participación en la vida nacional.

No nos olvidemos de la Nicaragua Posible de 1990, que es una propuesta en este sentido, que era la búsqueda de un Proyecto de Nación, de una concertación entre todos los sectores, vista desde esta perspectiva no como una simple repartición de poder, y pactos políticos para repartirse beneficios económicos y sociales, sino desde una perspectiva verdaderamente social, filosófica y científica como vos decís, es un hecho racional.

Una concertación de este tipo requiere un diálogo, un balance, una ponderación, para establecer derechos y deberes, objetivos comunes, que no necesariamente son los mismos, ni las finalidades que se le atribuyen a un hecho histórico son las mismas, pero en medio de esas diferencias hay puntos de coincidencias. Entonces una concertación es un hecho racional libre y voluntario, a través del cual se llegan a armonizar las diferencias.

Y esa es la tesis básica de mi pensamiento filosófico, la “unidad en la diversidad”. No se trata de homogenizar, ni uniformar, lo que uniforma no une. Se trata de que las diferencias necesarias, naturales, que existen entre las personas puedan en algún momento conciliarse sobre la base de un hecho racional, en virtud del cual se establecen las condiciones sobre las que esas diferencias pueden coexistir.

Entonces me parece que es, básicamente, y en estos ejemplos se ilustra, lo que ha faltado cuando se habla de fortalecer el pensamiento, y fortalecer la razón, lo hago pensando en estos hechos históricos, políticos, específicos.

Entonces necesitamos en Nicaragua y América Latina, claro en América Latina hay países en donde se ha avanzado mucho más en esta dirección, necesitamos realmente obras que estimulen al ejercicio de la razón, al ejercicio del pensamiento, a tratar de lograr la unidad en la diversidad que me parece es lo fundamental.

Porque no se trata, simplemente de copiar modelos, se trata de razonar sobre esos modelos, se trata de someter a nuestros juicios, desde nuestra propia perspectiva los modelos racionales y el pensamiento de Europa; no es un eurocentrismo o etnocentrismo lo que proponemos, pero tampoco es un desconocimiento de esos avances mundiales que se han dado en la filosofía universal, sino de asumirlos y someterlos a la criba de la razón, del pensamiento, y ubicarlos en nuestra realidad, en un espacio temporal, concreto que es Nicaragua y América Latina.

Nuevos desafíos de los intelectuales latinoamericanos

En sus obras usted se refiere a pensadores de este subcontinente revolucionarios y críticos en sus tiempos como José Martí, Leopoldo Zea, Octavio Paz, Fornet-Betancourt, y otros que se han preocupado, precisamente por la filosofía, la cultura e historia del pensamiento; pero me gustaría tener su opinión sobre los nuevos retos que están enfrentando los intelectuales en este mundo globalizado.

América Latina y sus intelectuales han enfrentado desafíos tras desafíos; ahora están ante uno nuevo que viene de fuera, porque ahora ya no hay afuera, ni adentro, vivimos en un mundo intercomunicado, la tecnología ha integrado, aunque sea como factor dominante. El que produce la tecnología tiene un factor de dominio sobre el que solo los recibe.

La tecnología es el mundo que vivimos, pero no todo el mundo, pues para un sector de la sociedad su hábitat ya no es necesariamente la casa, el barrio, la ciudad, o el país, sino que viven en un mundo virtual, que viene por la tecnología de punta, el internet, el chat, el facebook, la televisión por cable, que es la relación habitual. Entonces hay una revolución tecnológica que unos han llamado “el fin de la modernidad”, e inicio de la posmodernidad con redes por todos lados.

Los niños de hoy juegan más con los aparatos tecnológicos que con una pelota. Estos hechos tienden a la globalización que es una cosa, y la universalización que es otra cosa, que viene de la unidad en la diversidad, en tanto la globalización es dominante, con ideas dominantes del mundo sobre otras civilizaciones y cultura.

Entonces el intelectual latinoamericano, la filosofía latinoamericana ahora tiende a recuperar el valor de la interculturalidad. Este es el tema actual y fundamental. La UNESCO ha hablado de la pluriculturalidad y de la multiculturalidad, pero ya en el pensamiento filosófico latinoamericano se habla de la interculturalidad porque no se trata únicamente de que se reconozca que hay otras culturas y que se respeten, no se trata de que una cultura esté junto a la otra sin agresión de la más fuerte a la más débil, no sólo de que las culturas fuertes respeten a las más débiles y las dejen sobrevivir, sino que la interculturalidad implica el reconocimiento del otro y la interacción de las diferentes culturas.

Y para mí el punto… ¡claro!, lo primero es reconocer las diferencias culturales; pero lo segundo es que haya un intercambio entre distintas visiones del mundo de la cual va surgiendo una síntesis, porque en el fondo toda cultura es síntesis, o el resultado de la relación de sus diferencias, de la unidad de sus contrarios, los choques de sus contrarios que van produciendo nuevas formas.

Entonces, lo que debe de haber es un profundo diálogo intercultural, y este es el desafío de las filosofías latinoamericanas de este momento.

La interculturalidad como interacción, y no solo como reconocimiento, sino como acción recíproca, donde la cultura “A”, incide sobre la cultura “B”, y viceversa. Y luego la síntesis o el resultado de ese diálogo intercultural. Para mí ese es el desafío fundamental que tiene en este momento el pensamiento filosófico latinoamericano.

El capitalismo especulativo en este mundo globalizado

La realidad viene apuntando, que las riquezas de este planeta se están concentrando en manos de pocas personas, dueñas de grandes transnacionales, de grandes corporaciones; entonces nos encontramos con las contradicciones al ver pequeñas parcelas culturales sobreviviendo a los grandes países. Por lo que vemos el uso de la fuerza, ya no a través de las armas, sino de las tecnologías, las finanzas, las transculturizaciones, y otras expresiones, afectando a las sociedades que se han vuelto consumistas y dependientes.

Exactamente de eso se trata. Este es un mundo donde el capitalismo mismo cambió, ya no es el predominante capitalismo industrial, ahora es el capitalismo corporativo transnacional, ahora es un capitalismo especulativo financiero, lo cual ha hecho cambiar las propias ideas de los sindicatos, y las propias ideas del derecho nacional, hacia una internacionalización del derecho, hacia una internacionalización de la reivindicación social frente a una internacionalización del poder económico, social y financiero, a través del dominio de la tecnología.

De lo que se trata es de reconocer la extraordinaria significación que tiene la revolución tecnológica, pero se le tiene que dar un contenido ético filosófico, un contenido racional crítico, no se trata de homogenizar el mundo, sino que la diversidad esté presente en la unidad del mundo. Obviamente esta es una propuesta diferente a la propuesta del capitalismo financiero especulativo. Aquí se busca revitalizar el pensamiento, la razón y la cultura, y hacer de ellos un factor de cambio en pos de un mundo más humano y solidario, pero no solitario, sino solidario en el sentido que se respeten las alternativas culturales, y que estas puedan producir un efecto e influencia sobre las demás.

Cuando todas estas estructuras y sistemas capitalistas cierran todos los espacios de derechos, de expresión, apropiándose de los avances tecnológicos, ¿qué alternativas reales les quedan a las poblaciones sometidas? ¿en qué puede ser útil el pensamiento y la razón?

Los instrumentos tecnológicos, han sido usados por el poder constantemente. Ya la tecnología tiene una posibilidad de aplicación dependiendo de quien la esté utilizando; pero de lo que se trata es de tomar conciencia de este problema. A mí parece que el mismo sistema especulativo financiero ha tomado conciencia de la crisis en que ha caído.

Desde el 2007 está enfrentando una severa crisis, y es una crisis inmobiliaria, hipotecaria, económica, financiera, con un efecto dominó. Los propios líderes, presidentes de estados, han hecho un llamado a una mayor regulación y control social sobre el libertinaje absoluto llevado a su extremo. Entonces vivimos un mundo complejo donde es menester analizarlo y no asumir las cosas como verdades absolutas.

Bueno, recuerdo que al estado se la había quitado el carácter regulador del libre mercado, por lo que muchas transnacionales se puede decir tenían reducido al estado y puesto a su servicio. Esta falta de regulación abrió puertas a fuerzas duras, a formación de grupos o movimientos extremistas.

Justamente la idea del estado moderno es para evitar las concentraciones del poder. Separación de poderes, ¿para qué? para evitar que haya un solo poder que controle la función del gobierno, el legislativo, y el judicial, sino que cada quien tenga su propio espacio para evitar el despotismo que nace cuando el poder se concentra.

El estado es un medio para proteger los intereses de la sociedad, y garantizar la seguridad jurídica de las personas; igualmente para regular la función económica; no se trata de estatizar la economía, pero tampoco de pensar en un nuevo “Dios”, en una teocracia de mercado, y en un “monoteísmo de mercado”, como le ha llamado Roger Garaudy; o una “idolatría de mercado” como lo ha denominado Franz J. Hinkelammert.

Es decir, no se trata de que lo que haga está bien hecho porque si, que no haya ninguna regulación, sino el mercado, la desregulación total, porque el estado es precisamente la sociedad organizada que delega determinadas funciones en un órgano coordinador.

De tal manera que el estado ha comenzado a retomar su función, sobre todo en los países donde la tesis del mercado total y la teocracia del mercado causó mayor impacto.

Entonces estamos ante un mundo donde hay que replantearse la función del mercado, y replantearse la función del Estado y del derecho. A mí me parece que esta es una oportunidad formidable para países como los nuestros, que hemos estado al margen de estos debates y planteamientos, y sobre todo de estas realidades, para asumir una posición de razón, de pensamiento, sobre estos aspectos concretos de la vida colectiva.

“Aquí no hubo lucha de clases, sino una lucha política”

Retornando a la Nicaragua de los años ochenta, tengo entendido que estuvo de embajador de la revolución sandinista en Francia. ¿Qué enfoque, o imágenes tiene de esa experiencia?

Mirá, fui embajador en Francia. A mí me tocó vivir el cambio del presidente francés Valery Giscard d`Estaing, a Francois Miterrand en 1981; yo llegué a fines de 1979, el poeta Pablo Centeno Gómez estaba de Encargado de Negocios mientras llegaba el embajador que fui yo.

Estuve desde mediados de octubre del 79 hasta mediados del 85. Y fui embajador también ante la UNESCO. Desde Francia era embajador concurrente en Italia, en la FAO, en la OIT, luego fueron llegando los embajadores a estos lugares, y solo me quedé, como era la idea, con la embajada de Francia y la UNESCO.

¿Para estos años mantenía estos conceptos de la “revolución de la razón”, o mantenía el concepto de la lucha militar para alcanzar el poder?

Mantenía mi tesis de la filosofía de la razón. Es más, varios de mis libros fueron escritos en Paris, o terminados de escribir ahí. Bueno yo terminé a mediados del 85. Todos mis libros vienen desde 1976 hasta el 2011, que son los que estoy organizando.

Entonces en Paris, terminé varios libros, algunos se publicaron en Francia, por ejemplo terminé Entrela Nación y el Imperio; Filosofía y crisis; terminé El Derecho en la revolución, lo publicó la editorial Nueva Nicaragua en 1986, pero también fue publicado en Paris en 1987 en francés con el títuloDroit et Sandinisme. Editions L’Harmattan (Derecho y sandinismo).

Luego se publicó en inglés en la Universidad de Loyola, Los Ángeles, California; después di a conocer Filosofía y crisis, publicado por la Editorial Vozes. Petrópolis, Brasil, en 1984; Editorial Nueva Nicaragua, en 1985; Editorial de la UNAM. México, DF, 1987.

Estas eran mis posiciones, estando en Francia, y aun siendo Presidente de la Corte Suprema de Justicia en Nicaragua (1985-88). Lo que fue mi planteamiento en la década de los ochenta, que es la segunda parte del libro. Ahí hay una serie de cosas importantes, en lo personal no me puedo quejar porque hice estos planteamientos de manera pública en libros editados en Nicaragua, Francia, México y Estados Unidos, sin que esto me ocasionara ningún problema con el Gobierno nicaragüense.

Y todo esto que hemos hablado es lo que he recogido bajo ejes temáticos, bajos ejes conceptuales, para la elaboración de las obras, en los tres volúmenes hasta hoy publicados. También se incluye mis planteamientos hechos en el año 83, en el Congreso Latinoamericano de Ciencias Sociales, que han sido incluidos en el tercer volumen, y justamente mi ponencia discrepaba de una de las líneas principales del congreso.

Bueno, en dos palabras la tesis era que “En Nicaragua se dio una lucha de clases en la cual la clase desposeída tomó el poder”; pero mi tesis era; “Aquí no hubo lucha de clases, sino una lucha política”. Ahí me atreví, inclusive a realizar algunas críticas a Marx, y al marxismo ortodoxo que dividía a la sociedad en infraestructura (la economía), y superestructura, (el estado, el derecho, la ética, la religión)… producida por los mecanismos de dominación; entonces pretendí demostrar en el congreso, que también lo que se llama superestructura influye en lainfraestructura, y que los cambios no se producen siempre de forma mecánica, que si bien lo económico determina lo político, lo político también influye en lo económico.

Aquí no se dio una lucha de clases, sino la rebelión de diferentes estratos sociales, contra la dictadura, cuyo poder no vino de lo económico a lo político sino que vino de lo militar, a lo político estatal, a lo político partidario y a lo económico; es decir en la formación del somocismo como estructura de poder, lo económico fue la última fase.

Doctor, para concluir este diálogo y tomando sus respuestas de reflexión, pregunto: ¿Cuál sería la solución posible…?.

La transformación racional, cualitativa, la “revolución de la razón”, como le has llamado. La educación, que permita consolidar esta actitud de análisis,de reflexión, de racionalidad crítica, de pensamiento sobre las cosas y los acontecimientos.

La educación que permita sustituir el debate de descalificación y que nos ayude a erradicar la violencia como alternativa, la educación que nos ayude de alguna forma identificar mediante nuestro pensamiento, mediante nuestra propia racionalidad, cuáles podrían ser las posibles soluciones, y que esto sea objeto no solo de negociación de los sectores políticos y sociales, que son obviamente los encargados de obtener acuerdos, sino que también sean objetos de la discusión, del diálogo, y el debate general en el país.

Cuando nosotros asumamos esa actitud reflexiva y critica, habremos dado un salto cualitativo, de lo contrario la rueda de la bicicleta estacionaria, seguirá dando vuelta alrededor del mismo eje, y el futuro seguirá siendo el pasado que regresa.

Hacia una “revolución de la razón”

Las sociedades deben de encaminarse hacia una filosofía política de la razón crítica, concertada en diálogos, criterios racionales, el estado de derecho, la voluntad colectiva, la educación, y las realidades propias, de lo contrario estaremos regresando al pasado que se repite, reflexiona el doctor Alejandro Serrano Caldera en sus escritos filosóficos y políticos.

Publicado en FORO NICARAGÜENSE DE CULTURA

Categoría Forodebate

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Arnulfo Agüero

Editor Cultural Foro Nicaragüense de Cultura

http://www.foronicaraguensedecultura.org/

foronicaraguensedecultura@yahoo.es

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